martes 16 de octubre de 2007

Reportaje a Susana Karamanian, Alicia del Valle, Rodolfo Cano y Jorge Moncagatti

Por Luciano Marra de la Fuente

Una taberna rusa es el lugar de encuentro de cuatro cantantes del Coro Estable, que nos cuentan sobre su trabajo en Boris Godunov de Modest Mussorgsky. Un diálogo a varias voces.




Rodolfo Cano, Susana Karamanian,

La soprano Alicia del Valle, la contralto Susana Karamanián, el tenor Rodolfo Cano y el bajo Jorge Moncagatti, nos cuentan las peculiaridades de su trabajo en el Coro Estable del Teatro Colón, y el reto fue cantar Boris Goudunov, verdadero desafío para todo coro, por lo extenso de su parte y su constante intervención.


Alicia del Valle y Jorge Moncagatti

Susana Karamanian y Jorge Moncagatti

"Yo la hice en 1967 con Jerome Hines como Boris y Biserka Cvejic como Marina- recuerda Susana Karamanian-. Antes, la vi con Nicolai Rossi- Lemeni (yo todavía no estaba en el Colón), que era un gran actor y cantante, tipo Feodor Chaliapin.



Como él lo había visto, lo imitaba muy bien, porque en ese personaje hay que saber morirse. La versión de Rimsky-Kórsakov termina con la muerte de Boris, y ahi él era impactante.

En aquel tiempo, nosotros la cantábamos en italiano. La primera vez que se hizo en ruso fue en 195, cuando vino el régisseur Losif Tumanov y estuvimos tres o cuantro meses estudiando con la gente del Bolshoi. Antes la había hecho Boris Christoff, que la cantó en ruso , y todo el coro en italiano. Los otros artistas también cantaron en italiano porque eran de acá.


Jorge Moncagatti aclara: "Esta vez es una nueva versión". En temporadas anteriores se ofreció la edición realizada por Nicolai Rimsky- Kórsakov, y este año será la primera vez que se escuche la versión escrita por Modest Mussorgski en 1873. Sobre sus particularidades para el coro, Jorge explica:
"Es la misma letra pero con ditinta música, algo muy complicado...Es como cantar el himno con otra música (risas) Rodolfo Cano se suma a esta idea: "Lo que pasa es que cuando uno está acostumbrado de cierta manera a la música..."! Pero no es tan diferente"¡- lo interrumpe Susana-.Algunos acordes cambian, nomás "" A vos te cambiaron algunos",! a mi me cambiaron montones!- replica Jorge-, En algunos lugares se corta la letra y a veces es un poco molesto. Para el que nunca la estudió antes, como los cantantes jóvenes que ingresaron hace poco al coro, no hay ningún problema, porque empiezan de cero."


"La línea de las contraltos está dividida en dos- explica Susana-. Antes, todas hacíamos la línea de la mezzo, porque las orquestación de Rimsky-kórsakov es tan fuerte que las demás notas graves no se escuchaban. Al cantar todas esas líneas tenemos metida en la psique la letra tal con la nota. Al ponerte otra nota, es como que se corta algo y no te acordás ni de la letra ni de la música. Hay como dos o tres compases, en los que nos quedamos diciendo: " Pero, !No¡ ¿Esto que es?. Ésa es la dificultad que tenemos este año".

Sea la versión de Mussorgsky o la de Remsky-Kórsakov, el hecho de cantar en ruso le agrega un ingrediente más para tener en cuenta.



Alicia del Valle explica: "Tenemos un asesor que es compañero de nuestro coro del Colón, Alejandro Sewrjugin, quien no solamente nos ha dado las intrucciones de fonética sino que también nos ha leído el texto y tenemos la traducción de todo lo que decimos con un sentido dramático, cosa que nos hace mucho más fácil su interpretación". "Con Susana sucedió- dice Rodolfo- que estábamos cantando Les noces y Le rossignol de Stravinsky en francés, ensayábamos Jonny Spielt auf de Ernest Krenek en alemán, y encima, el Boris, en ruso. Los años agilizan la memoria."

"También ayuda el conocimiento del idioma- indica Alicia del Valle- Todos aquí hemos pasado por la Escuela de Canto del Teatro y hemos tenido grandes maestros que nos han enseñado la dicción de los diferentes idiomas". "Incluso hemos cantado en polaco", acota Rodolfo. Susana interviene:" Es muy difícil el polaco, para mí es el más difícil de todos. También hemos cangtado en latín, y cuando ingresé al Coro cantamos una obra en catalán, "L´Atlántida, de Manuel de Falla."

Una de las cosas que tiene el coro de ópera es que no solamente canta en escena sino que además actúa e interpreta un personaje. Un tema ineludible en una charla entre cantantes es la relación con el director de escena. Alicia comenta: "Si la ópera es muy moderna, generalmente no se produce una empatía inmediata con el régisseur. No es fácil...."Jorge explica: "La ópera en general tiene ciertas limitaciones, uno siempre tiene que saber en qué lugar de la música está y ver la batuta, sobre todo en un coro donde muchos cantamos juntos". "Tratamos de ...", dice Alicia (risas)

"Siendo solista- continúa Jorge- es diferente, porque se tiene más libertad, dentro de lo cerrado que es la ópera, pero el coro es muy difícil en ese sentido y hay movimientos que te marca el régisseur que no son posibles. A veces los regisseurs lo entienden, otras no. " El problema- interviente Susana- está en que si uno ha hecho una ópera con una gran régiesseuse como fue Margarita Wallman, después viene otro que es la primera vez que va a poner esa ópera y, aunque no tiene ni idea, quiere imponer algunas cosas....Y vos decís: !Dios mio! ¿porqué?! ¿Porqué quiere cambiar esto?. Nosotros le tiramos una idea....y después !terminamos haciendo escenas de Wallman (risas).

Muchos concuerdan la participación del Coro Estable en la ópera Moses und Aron, de Arnold Schonberg, tan difícil en su lenguaje musical, durante la temporada 1970. " Se leía la partitura, pero uno ya la tenía memorizada", cuenta Rodolfo. " Si hubiéramos tenido quince días más- recuerda Susana- la hacíamos de memoria., pero ante el riesgo de tan difícil partitura se hizo en forma de coro griego".

A lo largo de sus treinta o cuarenta años dentro del Coro Estable, han compartido el escenario del Teatro Colón con los más grandes artísta del arte lírico. Buena parte de la charla entre estos cuatro cantantes en la taberna rusa da cuenta de la memoria y el amor que sienten por sus más distinguidos colegas: Jon Vickers-! gran artista!, dice Susana-; Mirella Freni- " cuando se abría el telón había luz en el escenario", recuerda Rodolfo-; José van Dam- "un memorable Boccanegra y un transmisor de ideas", según Jorge-; Plácido Domingo- "un compañero más", para Rodolfo- Alfredo Kraus- "fui Stella junto a él en Los Cuentos de Hoffmann"; dice orgullosa Alicia; "Y le cantamos el felíz cumpleaños en una de las funciones", recuerda Rodolfo-; Luciano Pavarotti- "fue simpático", según Jorge; "¡no lo fue!, contradice Rodolfo- y muchos más...

"Nos encanta recordar a los grandes", acota Susana. "La inspiración se contagia en el escenario", trata de explicar Jorge. " Si hay un cantante bueno-continúa Susana-, al día siguiente todos tienen la voz perfecta. "" Se contagian las ganas de actuar", sigue Jorge." Y el coro suena más-interviene Rodolfo- porque nos emociona tener a los más grandes acá. El coro da lo mejor de si mismo.

Jorge recuerda: "Yo comencé en 1969 com figurante y en 1970 empecé a cantar en el Coro del Instituto Superior de Arte hasta 1973, año en que pasé al Coro Estable. Ese debut en 1969 como figurante en Il Trovatore, tirado en el piso de al lado de la fogata, fue con Fiorenza Cosotto, Leontyne Price, Carlo Bergonzi, Piero Cappuccilli, Oliverio de Fabrittis dirigiendo y régie de Ernst Poettgn. !Esa fue la primera vez que entré al escenario del Colón! Y ahí me quedé con esa fente....Todos los Il trovatore que vinieron después (risas).

El tema de conversación, entre brindis y brindis, gira hacia la labor cotidiana. Rodolfo dice: "Nuestro trabajo es una práctica diaria: todos los días estamos cantando. Hay gente que comenta: ¿Te pagan por cantar? Pero tu trabajo es fácil... y no es así.

Nosotros amamos nuestro trabajo y al Coro Estable. Son muchas horas trabajando juntos". "Es una familia de canto", interviene Jorge y señalando a Alicia dice: " Yo sé que es mi tía" (risas).

"Vivir de lo que más te gusta es un privilegio y un placer que no lo tiene todo el mundo", continúa Jorge volviendo a la seriedad.

"Mi gran terapia es pisar, con el Coro, el Teatro Colón: entro al Teatro y se me pasa todo ", dice Rodolfo."¿No te agarra mal humor el domingo a la tarde- se pregunta Jorge- cuadno después del asado del mediodía tenés que ir a l función del domingo a las cinco?. Te agarra un humor muy feo hasta que llegás al Colón y te cambiás. En ese momento te cambió el mundo. Ahora, la bronca hasta llegar la tenés."
Susana dice con ternura: "¿Sabés qué es para nosotros el Teatro? ! Es el Sangri- la! Entrás ahi y es otra dimensión". "Hay mucha energíaen el escenario-explica Rodolfo- y el público también transmite esa energía. Cuando te dan un aplauso, cantamos mejor el segundo acto o el siguiente. Uno se va agrandando más."

"Hay una salida del ego y un estar co todos cantando- reflexiona Jorge-, y eso es lo que descansa." Alicia dice: "Es una gran misión la que tenemos como embajadores de la voz: el transmitir nuestras vivencias a través de ella. Es algo divino, maravilloso poder hacerle olvidar tal vez sus problemas al que nos escucha, y a nosotros mismos dejar de ser por un instante quienes somos y ser cualquier otro: alguien del pueblo, un japonés, un loco....Cada uno de nosotros tiene personalidades muy complejas y, cuando cantamos juntos, los grandes egos que tenemos desaparecen."


La unión de esas cien voces que componen el Coro Estable del Teatro Colón se ve reflejada en las ideas, las opiniones y los recuerdos que brindaron los cuatro cantantes al compartir una mesa en la taberna rusa.


Fuente: Revista Teatro Colón

Octubre de 2006